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Taller inicial para padres adoptivos

El proceso de postulación, se inicia con un taller inical de 2 sesiones de duración, en las cuales se presenta: Programa integral de adopción desarrollado por la Fundación Chilena de la Adopción, Proceso de Evaluación, aspectos legales y técnicos del proceso de adopción, y Características de los niños atendidos por la fundación y que pueden ser adoptados, y la Adopción como un proyecto de familia.

Para inscribirse pueden llamar al 6652150 - 6652139

Cronograma:

16 de agosto y 6 de septiembre

20 de septiembre y 18 de octubre

15 de noviembre y 6 de Diciembre

Horario 10:00 hrs a 12:00 hrs

Dirección: Calle Viña del Mar 050 Providencia.

LA FUNDACIÓN HACE PROPUESTA A LA COMISIÓN “MUJER, TRABAJO Y MATERNIDAD”

El martes 8 de Junio la Directora Ejecutiva María Elena González, fue invitada a la Comisión para expóner la propuesta respecto de incorporar al debate de protección a la maternidad a los padres adoptivos.
RESUMEN EJECUTIVO
la Fundación Chilena de la Adopción desde hace 24 años desarrolla un programa integral de adopción, incluyendo a los tres sujetos de atención que intervienen en el proceso: el niño, la madre biológica y su familia de origen, y los padres adoptivos. En el desarrollo de sus programas la orientación fundamental es el interés superior del niño, basados en este principio surge la necesidad de plantear ante la comisión,”Mujer, Trabajo y Maternidad”, el considerar dentro de la protección a la maternidad a las madres/padres trabajadores que adopten niños por sobre los 6 meses de edad.

De acuerdo a la experiencia en el trabajo con familias adoptivas se vincula ésta con cada uno de los objetivos planteados por la Comisión “Mujer, Trabajo y Maternidad”, considerando como eje central en el análisis al niño como sujeto de derechos. Luego se aborda el tema de las necesidades especiales de cuidado que requieren los hijos adoptivos al incorporarse a su familia definitiva, basándose fundamentalmente en la teoría del apego y desde allí se fundamenta la necesidad de contar los padres adoptivos con un tiempo de permanencia junto al hijo a fin de poder generar los vínculos de apego que le serán imprescindible al niño para reparar todas aquellas carencias de sus primeros meses o años de vida, años en que no contó con una persona significativa, única; como a su vez los padres a reconocer en el niño a su hijo y aprender a leer sus señales y así poder calmarlo en los momentos de estrés.

Se hace mención a los actuales beneficios a que acceden las madres adoptivas en Chile a través del art. 200 del Código del Trabajo, y sus limitaciones. Y como el derecho comparado nos da cuenta del avance en estas materias que tienen países como Venezuela, Colombia, España y Bélgica, entre otros.

Finalmente, desde la Fundación Chilena de la Adopción se propone considerar dentro de los beneficios de protección a la maternidad, a los padres adoptivos que al momento de obtener el cuidado personal por sentencia judicial de un niño de cualquier edad, de acuerdo a lo establecido por la ley de adopción, puedan optar al beneficio de postnatal y de todos los beneficios que le asistan en su calidad de padres de un hijo. Este aumento de cobertura tendría un efecto sobre las adopciones de niños que se encuentran sobre los 6 meses de edad, que son el mayor % de niños con necesidad de una familia adoptiva.

Taller adopción niños mayores

Taller para papás que han adoptado niños mayores. Fue una hermosa oportunidad de intercambio de experiencias y aprendizaje.

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Datos del Sename entre 2000 y 2007:
Las adopciones de niños mayores de tres años aumentan al doble entre las familias chilenas

A comienzos de la década sólo eran adoptados 68 niños mayores; siete años después, 172 fueron acogidos por un grupo parental. Todos necesitan de apoyo profesional para que este cambio de vida sea exitoso.

AMALIA TORRES

Inyecciones, pastillas, chequeos médicos y viajes día por medio desde Los Andes hasta Santiago eran parte de la vida del matrimonio Celis Martínez.

Llevaban siete años de casados y por más que lo intentaran, no lograban tener familia. “El desgaste era tanto físico como sicológico y por eso uno se termina aburriendo”, recuerda Valeria. Así, pensaron en la adopción como una respuesta y hoy por su casa corre Miguel, de 4 años.

Hace doce meses que están juntos y Valeria reconoce que aunque en un comienzo pensaban recibir a un recién nacido, su hijo les ha cambiado la vida.

Como los Celis Martínez, cada vez son más lo matrimonios que adoptan a niños mayores.

Padres especiales

Según datos del Sename, en el año 2000 el 17,2% de los enlaces (68 de 394 adopciones) que se realizaban era de niños de tres años o más; en 2007 la cifra llegó a 39% (172 de 442 casos). Y desde enero a septiembre de este año, el 35% de las adopciones es de este tipo (96 de 276).

A esto hay que agregarle que si en 2000 sólo el 10% de los adoptados mayores de 3 años se quedaba en el país, a septiembre de este año la cifra llega al 70,8% de los niños.

El aumento de estas adopciones es visto como un logro en el Sename, pero también recuerdan que los papás que deciden seguir este desafío tienen que cumplir con ciertas características especiales: “Se necesita a padres con capacidad de comprometerse con el niño que van a recibir. Con altos niveles de empatía, tolerancia a la frustración, capacidad de contención superior a los que adoptan a recién nacidos”, explica Eugenio San Martín, director de Sename.

Para lograrlo, San Martín recuerda que hay una preparación previa, en la que se apoya tanto a los nuevos padres como al pequeño. Porque cuando los niños pasan mucho tiempo institucionalizados es probable que, por la falta de un cuidador único y estable y de otras características del funcionamiento institucional, aparezcan en ellos formas de regular sus emociones y relaciones sociales diferentes a lo que ocurriría en una familia.

Son estrategias que han emergido para ser efectivas en ese contexto particular. Entonces, cuando el niño es adoptado, llega con formas de comportamiento que muchas veces son difíciles de comprender y abordar por los padres, pero que a él le han sido útiles, como una excesiva independencia o comportamientos agresivos.

“El punto fundamental es que el niño requiere comenzar a transformar esas formas de actuar para ajustarlas al contexto familiar y, para eso, necesita una dinámica afectiva relacional en donde sus padres sean especialmente sensibles a sus estados y necesidades, estables, empáticos y reforzantes de los pequeños avances”, explica el sicólogo de la Fundación Chilena de la Adopción, Francisco Jaume.

Valeria se reconoce en las palabras del especialista: “Al principio fue difícil. Cuesta adaptarse a un niño de 3 años que viene con sus mañas. Los primeros meses son muy complicados. Miguel tenía muchas pataletas, mañas, llanto en la noche”, recuerda Valeria.

El pequeño no hablaba y sólo con mucha paciencia se fueron ganando su confianza. “Hoy hay que jugar al mudito para que se calle”, dice su mamá.

Mano firme

Para Pamela Aldana y Alejandro Rojas tampoco fue sencillo cuando llegó Ignacia, con 7 años, a integrar su familia, que ya contaba con dos hijas biológicas. “Todos optan por adoptar bebés. Nosotros también queríamos eso al principio, pero nos dijeron que competíamos con cien matrimonios por una guagua y que el 99% de ellos no tenía hijos. Nosotros ya teníamos a Valentina y Nicole, entonces era una maldad quitarles a unos papás la posibilidad de tener a un recién nacido. Además nos dimos cuenta de que había otros niños que necesitaban ayuda y cariño”, cuenta Alejandro.

Ignacia había vivido gran parte de su vida en el Hospital Sótero del Río debido a una malformación de los hombros y la cabeza que le produjo problemas de audición y para comer.

“El mayor problema era que en el hospital ella tenía muchas mamás, que eran todas las enfermeras, pero nadie le ponía normas. No había una mano firme. Por eso la reinserción social fue lo más complicado. Si no quería comer tiraba el plato, entonces le daban siempre la comida por sonda. Pero yo le dije que aquí eso no era así”, recuerda Pamela. Hoy Ignacia está lista para celebrar su cumpleaños número 13.

“No fue fácil, pero después de muchas pataletas y llantos lo logré”, recuerda Pamela que junto su marido y sus tres hijas están preparadas para recibir a Aranzazu, de 7 años, que viene a completar su familia.

En la adolescencia

Ser adoptado después de los tres años no significa que será necesariamente un adolescente rebelde.

“Sin embargo, probablemente sí necesitará de padres que le ayuden desde el primer momento a reconocer y comprender los límites y normas sociales y su importancia para la sana convivencia”, explica el sicólogo Francisco Jaume.

El profesional agrega que también es importante haber creado con este hijo o hija una buena base para dialogar, que sirva para abordar los temas difíciles de la adolescencia. “Incluso que permita conversar de aquellos propios derivados del hecho de ser un hijo adoptivo”.

EN NÚMEROS

96 DE LAS 276 adopciones que se han realizado desde enero hasta septiembre de 2008 en el país han sido de niños mayores de tres años.

El Mercurio, 9-12-2008. A-12

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